Erbil-Irak-Los cristianos desplazados en Irak solo desean volver a casa.

Erbil (Irak).- Cientos de cristianos que han huido en los últimos días de sus hogares ante el avance del yihadista Estado Islámico (EI) en Irak se refugian en la iglesia Mar Yusef, en Erbil, con un deseo común: que acabe esta pesadilla y puedan volver a sus casas.”Cuando me negué a convertirme al islam comenzaron a pegarme, me robaron todos los documentos y con un cuchillo me dejaron tuerto”, relata a Efe Mujlis Yusef Yajub, de 35 años, residente en Qaraqosh y ahora desplazado en este templo en el barrio de Ankawa de la capital kurda.

Yajub rememora así lo sucedido el pasado martes, cuando los yihadistas del Estado Islámico ocuparon su ciudad, en el norte de Irak, y realizaron una redada en busca de cristianos, a los que obligaban a convertirse al islam o a huir de sus hogares.

Con el ojo visiblemente afectado, Yajub recuerda cómo un grupo de hombres armados le asaltó y secuestró unas horas, durante las que le apalearon en la antigua casa del gobernador de la ciudad, hasta que un mando superior del EI ordenó que lo liberaran.

Yajub se fue, pero dejó atrás a su mujer y a su hija, que se esconden en Qaraqosh, la que hasta la semana pasada era la mayor población cristiana de Irak.

Como Yajub, en la iglesia de Mar Yusef (San José) hay cientos de cristianos árabes que se vieron obligados a abandonar sus casas para refugiarse en la capital del Kurdistán iraquí.

Familias reunidas bajo los pocos árboles que dan algo de sombra en medio del sofocante calor iraquí, niños con sonrisas impasibles ante lo que les está sucediendo o improvisados cocineros que preparan la comida son algunos de los elementos del paisaje de esta iglesia, hoy reconvertida en campo de refugiados.

“En cuanto empezamos a escuchar disparos nos fuimos todos”, dice a Efe Nayi Yadar.

Este antiguo guardia de una iglesia de Qaraqosh relata cómo llevó el pasado martes en un motocarro a doce miembros de su familia, entre ellos su mujer y sus tres hijos, en dirección a Erbil para huir del EI.

Algo parecido, pero en un coche alquilado y desde Mosul, la capital de la provincia septentrional iraquí de Nínive, hizo Saad Nayim, antiguo empleado del Ministerio de Recursos Hídricos.

Nayim, de 44 años, huyó el pasado 8 de junio, cuando el EI llegó a su ciudad, hacia Bartila, de donde tuvo también que escapar días después ante el avance de los yihadistas en la región.

Hoy, en esta iglesia de Erbil, Nayim se queja de que no hay nada que hacer y de que solo pueden comer “arroz y cosas simples” que les trae la gente, pues ya no les queda nada de dinero.

Duermen en tiendas que esparcen sobre el patio ajardinado de la iglesia.

Ante esta situación, muchos de los “residentes” de Mar Yusef organizaron hoy una manifestación por el barrio de Ankawa.

“Con esta protesta hemos pedido conocer qué va a ser de nosotros, cuál va a ser nuestro futuro”, señala Yadar.

Lo mismo demanda Nayim, que exige además al Ejecutivo iraquí “seguridad y volver a casa”.

En el caso de que no pueda ofrecerles esto, dice, pedirán “al Gobierno kurdo que lo haga” y que les “proporcione residencia y trabajo en Erbil”.

“Nadie va a hacer nada por nosotros, no tengo ninguna esperanza de que el Gobierno iraquí se vaya a preocupar por los desplazados cristianos”, afirma Yajub, quien culpa al primer ministro en funciones hoy apartado del poder, Nuri al Maliki, del éxodo cristiano en el norte del país tras haber “abandonado” Mosul el pasado junio.

Desde que comenzara esta crisis provocada por el avance del EI, que ha proclamado un “califato” que se extiende a ambos lados de la frontera entre Irak y Siria, se estima que unos 120.000 cristianos se han visto obligados a huir de estos milicianos yihadistas.

De esos 120.000, los centenares que habitan Mar Yusef solo tienen un deseo: poder volver a casa. Pero Yajub, además, no solo lo ansía por recuperar sus pertenencias, sino sobre todo por reencontrarse con su mujer y su hija.

Fuente:EFE

No existen palabras para expresar lo que la iglesia de Cristo está sufriendo, podemos comprender y decir que estos son los tiempos que ya fueron anunciados, que son señales, que pronto viene el Señor, que estaba escrito, etc, etc. Pero no podemos dejar de negar el profundo dolor que nos produce el saber que miles de hermanos están sufriendo tremenda persecución y que no es solo el desplazamiento y quite de sus propios lugares. Se necesita una iglesia que interceda, una iglesia que se una, una iglesia que entienda que: mientras no vayamos todo seguirá igual, hombres enceguecidos por el odio generacional seguirán cobrandose vidas. Oremos! Dios está dispuesto a enviar a hombres y mujeres que proclamen el evangelio de Jesús para que los que están desviados de la Verdad se vuelvan a Él.

Oremos por nuestros hermanos que en el sufrimiento no pierdan la fe, ni la paz.

Oremos por los Yihadistas, para que ellos se sientan espiritualmente identificados más con los cristianos y puedan tomar buenas decisiones.

Oremos por los rebeldes presos del Califato Islámico ISIS para que sean tocados por el Espíritu Santo y pongan freno a su odio.

Oremos por nuestra iglesia en Latinoamérica que cada día avance en su compromiso de proclamar” las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;..”


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