Kenia- No hubo venganza, hubo perdón.Testimonio de un cristiano perseguido.

Kenia- No hubo venganza, hubo perdón, el testimonio de un cristiano perseguido.

Kenia-Ted es un joven pastor que nos abrió su corazón para contarnos cómo la persecución atravesó su vida y su familia. Esta historia empieza cuando Kenia recibió la independencia. Los blancos se volvían a Inglaterra y vendían sus tierras; dieron aviso de esta noticia en un diario y muchas familias accedieron a comprar esas tierras. El abuelo de Ted adquirió una parte. En 1992 se da la primera elección presidencial y desde entonces sus vidas cambiaron.

Kenia ha tenido muchos vaivenes en lo político, según nos relata nuestro hermano en la fe Ted, “Las disputas por permanecer en el poder de algunos gobernantes convirtieron en caos la vida de muchos ciudadanos, principalmente a aquellos que profesaban su creencia en Cristo”, dijo Ted afirmando que a él y a los suyos les tocó vivir esto de muy de cerca.

Pero el problema surgió por la compra de esos terrenos ofrecidos públicamente por el presidente de turno, quien no dejó el poder aun cuando hubo votaciones.

“Cuando los seguidores del gobierno supieron que quienes ocupaban los terrenos éramos de una tribu oponente y que prosperábamos mucho en nuestra labor de campo, no dudaron en acusarnos de traidores y de aprovecharse de tierras concedidas por quien ellos no habían votado. Debido a esa acusación desbastaron nuestras tierras y lo perdimos todo”, añadió Ted.

Esta familia y muchas otras más comenzarían a vivir un capítulo diferente en su historia: por seis meses fueron a un campo de refugiados. Entender lo que Ted, su madre y hermanos estaban pasando era muy difícil; ellos sólo sabían que esas tierras compradas legalmente les habían sido quitadas de sus manos y eso significaba volver a comenzar en algún momento.

Como en Kenia las elecciones son cada cinco años, para las elecciones de 1997 decidieron no participar. El miedo se había instalado en sus vidas y no querían volver a tener inconvenientes. En el 2002 no hubo alteraciones y el que había sido presidente hasta entonces, se retira y en las elecciones del 2007, vuelve el descontrol otra vez, el abuso del poder recobra protagonismo y se repite el auto elección del presidente.

Pero esta vez sería diferente. El malestar llegó a la iglesia, las tribus se comenzaron a rivalizar entre ellas y terminaban en ataques violentos.“Recuerdo que un pastor quiso escapar, pero fue atrapado y lo asesinaron brutalmente. Además 36 personas que fueron a buscar ayuda a las iglesias fueron quemadas. Otra vez mi familia tuvo querefugiarse, entendíamos que ahora se apuntaba más a los cristianos, y ya no era sólo una cuestión política”, dijo Ted.

Para la familia de Ted fueron momentos muy difíciles, porque se repetía una y otra vez la misma situación. Se veían muy despreciados y amenazados continuamente, estas personas decían: “Pero estos son pastores inútiles y no los queremos”. Podían matar aunque se arrodillaran. “Esta vez había sido una verdadera persecución religiosa. En una sola mañana habían asesinado a 11 de mis amigos en una aldea”, agregó Ted.

Él y su familia habían quedado traumatizados por todas esas cosas, el dolor era muy grande, la desilusión también. “Veía a estas personas con enojo y como enemigos míos por mucho tiempo. Llevaba heridas muy profundas en mi corazón, que no podía reconocer y cuando quería taparlas, más profundo era mi angustia y dolor. Fue ahí que me di cuenta que cuando predicaba enfatizaba mucho el castigo y el juicio, mis palabras eran muy duras”, dijo Ted.

Hasta que llegó el momento de conocer una pareja de misioneros, con quienes tendría una relación para consejería. A través de ellos pudo notar lo que le pasaba y saber que podía recibir sanidad. “Me di cuenta que era prisionero del dolor, fue difícil lo que vivía interiormente. Cuando leí la Palabra entendí que era pecador, y que debía perdonar de la misma manera que Dios en Su misericordia me había perdonado”, compartió Ted.

“Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviera queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. Colosenses 3:13

“El consejero me dijo que hiciera una carta para entregarle al Señor y la clavara en una cruz. Hice esto con mis amigos, nos arrodillamos ante el Señor, oramos y quemamos las cartas, entendí que a través de ese humo se iban todas esas cargas que por largo tiempo había llevado a raíz de lo vivido… ¡Dios me había quitado todo el dolor!”, exclamó Ted.

Ahora Ted da gracias a Dios por la vida del hermano que lo acompañó en su proceso, hoy se siente contento y agradecido porque pudo despojarse del dolor y perdonar a aquellos hombres.

La mayoría de los refugiados volvieron a sus tierras, su familia estaba aún muy sensible, ellos habían quedado sin absolutamente nada. Pero Dios les proveyó un dinero para construir una pequeña estructura y están contentos, allí siguen su vida con menos cosas, pero favorecidos y protegidos por Dios. Esta vez la comunidad internacional observó lo que había ocurrido y este caso puntual se encuentra siendo tratado en la corte de Europa.

Ted reflexiona, “Muchas veces escucho personas hablar de heridas profundas en su corazón y muchas veces dicen, yo no quiero hablar de mi problema, pero ellos usan ese tiempo para guardarlo. Yo hice eso, y día a día estaba muriendo. Yo les diría a esas personas que lleven esas heridas a Dios, solo Él tiene el poder para sanar. Yo sé que es difícil, pero les digo que no las guarden. Estas heridas son como un hoyo, que te llevan a lo más profundo del dolor. Una cosa importante es un consejero, salir del dolor es lo mejor, para no tener actitudes muy severas y de castigo. Busquen un compañero de yugo, alguien que te ayude en el proceso.”

Hoy Ted tiene un ministerio con niños, es parte de una escuela de deporte donde sirve a 38 niños que pertenecen a la tribu de los hombres que le causaron daño a su familia y a otras tantas.

 Por Stella Maris Retamar sirviendo en Argentina.

Según estadísticas del año 2013, existe un 80% de persecución religiosa en contra de los cristianos. Nuestro hermano Ted pertenece a ese porcentaje, no nos olvidemos de interceder por la Iglesia Perseguida.

Fuente: http://www.misionessim.org

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