El Renacimiento del Idioma Hebreo Parte 5

Por Roni Goldberg Vicecónsul de Israel en Uruguay
Resucitando un idioma: manos a la obra
La imperiosa necesidad de recrear un léxico pauperizado, sin traicionar las raíces del idioma ni desvirtuarlas era, decíamos, el problema más inmediato y agudo del hebreo. Propongo entonces arremangarnos, sumergirnos juntos en el proceso íntimo de cómo se recrea un idioma de sus propias cenizas, y ver algunas de las maneras de las que se valió el hebreo para rehacer su vocabulario, guardando fidelidad a sus fuentes y a su identidad histórica. Uso recurrente de palabras bíblicas de significado poco claro: Leemos en la visión del profeta Ezequiel (1:4): “Y de pronto me fijé y vi que del norte venían un viento huracanado y una nube inmensa rodeada de un fuego fulgurante y de un gran resplandor. En medio del fuego se veía algo semejante a un metal refulgente”. Nunca se supo a ciencia cierta a qué “metal refulgente” –en hebreo, jashmal– hizo referencia el texto, que aparece sólo 3 veces en la Biblia. En la Septuaginta o traducción de la Biblia al griego, jashmal se tradujo por “electrón”, nombre que con el tiempo le fue adjudicado en griego al ámbar, un mineral con propiedades eléctricas. Cuando el hebreo moderno necesitó de una nueva palabra para la electricidad, eligió llamarla jashmal. Imitación de fórmulas adoptadas por otros idiomas: El mundo conoció a la papa y al choclo recién gracias a Cristóbal Colón; claro está entonces que los judíos de la época del Segundo Templo de Jerusalén, ni comían papas ni hubiesen sabido cómo llamar al maíz en hebreo. Como la problemática de adjudicar nombres a los nuevos frutos procedentes de América o del Lejano Oriente, ya había sido resuelta por los diversos idiomas europeos, el hebreo aprovechó algunas de aquellas soluciones. La papa, por ejemplo, fue llamada en francés pomme de terre (literalmente, “manzana de tierra”). Siendo que en la Biblia existían ya las palabras “manzana” y “tierra”, fue ése el nombre hebreo escogido para el tubérculo: tapúaj adamá (“manzana de tierra”). De manera análoga aunque con cierta diferencia, el hebreo se inspiró en el italiano para denominar al exótico fruto llegado del Lejano Oriente: la naranja. Así, tomando el modo en que el italiano eligió llamar al americano tomate (pomodoro, derivado de pomo d’oro, “manzana de oro”), se llamó en hebreo a la naranja: tapúaj zahav (“manzana de oro”); contraído con el uso al tapuz de nuestros días. Imitación de sonidos: Otros neologismos fueron creados en base a su semejanza al sonido del vocablo en otros idiomas: del francés poupée, “muñeca”, por ejemplo, surgió el hebreo bubá; del inglés brush, “cepillo”, se forjó el término hebreo mibreshet. Palabras asimiladas de idiomas cercanos: El hebreo moderno echó mano de vocablos existentes en idiomas hermanos, principalmente el arameo y el árabe (cercanos al hebreo como el portugués o el italiano lo son al castellano), y a veces de idiomas conquistadores que influyeron al hebreo en la antigüedad, como el griego y el latín. Del arameo o el árabe talat, “tres”, paralelo al hebreo shalosh, se sirvió para crear tiltán, “trébol”, o el prefijo tlat-, “tri-“, como en tlat-ofán, “triciclo”. Del arameo o árabe tamane, “ocho”, análogo al hebreo shemone, y el arameo nun, “pescado”, se creó temanún, “pulpo”, literalmente “pescado de ocho brazos”.
El hebreo hoy
El hebreo de hoy, a menos de cien años de su definitivo resurgimiento, es un idioma pujante y vital, que se congratula incluso con un premio Nobel de Literatura a un escritor en hebreo, el otorgado en 1966 a Shmuel Yosef Agnón. Israel se enorgullece también de uno de los niveles más altos del mundo de lectura de periódicos en hebreo por habitante, así como de la edición de casi 6.000 nuevos libros en hebreo al año, el 88% de ellos en hebreo original, y el resto traducciones de otros idiomas. El sistema de ulpanim, escuelas especializadas en la enseñanza del hebreo, es aprendido por numerosos países que buscan imitar su fórmula de éxito. Su afán de renovación parece no tener límite, como lo demuestra un grueso volumen de más de 400 páginas de reciente publicación, dedicado exclusivamente al argot hebreo, el “lunfardo” de Israel. La versión hebrea de Wikipedia cuenta con más de 80.000 vocablos, 26ª por número de artículos, pero segunda en calidad de los mismos luego de la inglesa. Los datos que reflejan la relación entre el hebreo bíblico y el moderno, son elocuentes: por un lado, no menos de 15.000 palabras han sido agregadas al idioma en los últimos 120 años. Pero por el otro, el hebreo de hoy sigue íntimamente ligado a sus orígenes y fuentes: de las 1000 palabras más comunes y usuales del hebreo contemporáneo, 800 aparecen en la Biblia. Por haber nacido hablando hebreo, todo estudiante secundario israelí puede leer el Antiguo Testamento en el idioma en el que fue escrito originalmente, y en el que Dios hablaba en hebreo, como ellos. En mérito a su genial obra, Eliézer Ben-Yehuda fue reconocido en 2008 por UNESCO como uno de los contribuidores a la cultura de la humanidad, al cumplirse 150 años de su natalicio. Su nombre se suma a figuras de la talla de Joseph Hayden, Galileo Galilei y Charles Darwin, entre otros. Y si dijimos que una lengua muerta es una lengua sin niños que la hablen, el ejemplo cotidiano del triunfo de Ben-Yehuda son los cientos de miles de niños israelíes, que balbucearon sus primeros vocablos en hebreo, y que hoy estudian, juegan y sueñan en hebreo, para demostrar la vitalidad de esa lengua, que refleja también la vitalidad del país que tengo el orgullo de representar en el Uruguay, el Estado de Israel.

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Una respuesta a “El Renacimiento del Idioma Hebreo Parte 5

  1. Una vez publicada la quinta y última entrega del artículo de mi autoría sobre el renacimiento del idioma hebreo, procedo a facilitar a los lectores varios enlaces al artículo en su totalidad en la web:
    1) Tal como fue publicado en la agenda de la Universidad ORT Uruguay 2008-9, lo encontrarán en formato pdf en la dirección http://www.ort.edu.uy/varios/docs/agenda2008.pdf;
    2) En el sitio web de la Embajada de Israel en Uruguay, en la dirección http://montevideo.mfa.gov.il/mfm/Data/160772.pdf.
    3) En el sitio web de CIDIPAL, Centro de Información de Israel para América Latina, en la dirección http://www.cidipal.org/index.php?option=com_content&task=view&id=1695&Itemid=76.
    Como actualización a los datos del artículo puedo contarles, que Wikipedia en hebreo ya transpuso, en enero de 2010, el umbral de los 100.000 artículos (¡!).
    Un cordial saludo a todos, y gracias nuevamente por difundir un tema poco conocido y poco tratado en idioma español.

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