¿Qué dice la Biblia?


El hombre fue comisionado por Dios para “crecer y multiplicarse” (Génesis 1:28) y el matrimonio fue instituido por Dios como un ambiente estable para tener y criar a los niños. En nuestra sociedad, con frecuencia los niños son considerados como una carga y un fastidio. Estorban el desarrollo de las carreras profesionales de la gente y sus metas financieras, además de “obstruir tu vida social”. Con mucha frecuencia la raíz del uso de anticonceptivos es el egoísmo. Génesis 38 nos habla de los hijos de Judá, Er y Onán. Er se casó con una mujer llamada Tamar, pero él fue un hombre malo, y el Señor le quitó la vida, dejando a Tamar sin esposo e hijos. Tamar fue dada en matrimonio al hermano de Er, Onán, de acuerdo con la ley matrimonial del levirato en Deuteronomio 25:5-6. Onán no quería compartir su herencia con ningún niño que pudiera engendrar con Tamar a favor de su hermano, así que practicaba la antigua forma de control natal. Génesis 38:10 dice “Y desagradó en ojos de Jehová lo que hacía, y a él también le quitó la vida.” La motivación de Onán era egoísta; él utilizaba a Tamar para su propio placer, pero se rehusaba a cumplir con su deber “de hermano” de procrear a un heredero por su hermano muerto. Este pasaje es señalado con frecuencia como la evidencia de que Dios no aprueba el control natal. Sin embargo, no era el acto de anticoncepción lo que causó que el Señor matara a Onán, sino más bien los egoístas motivos de Onán detrás de esta acción.

            Estos son algunos versos que describen a los hijos desde la perspectiva de Dios. Los hijos son un regalo de Dios (Génesis 4:1; Génesis 33:5). Los hijos son una herencia del Señor (Salmo 127:3.5) Los hijos son una bendición de Dios (Lucas 1:42). Son corona de la vejez (Proverbios 17:6). Dios bendice con hijos a la mujer estéril (Salmo 113:9; Génesis 21:1-3; 25:21-22; 30:1-2; 1 Samuel 1:6-8; Lucas 1:7, 24-25). Dios forma a los hijos en el vientre (Salmo 139:13-16). Dios conoce a los hijos desde antes de su nacimiento (Jeremías 1:15; Gálatas 1:15). Es importante ver a los hijos como Dios los ve, no como nos dice el mundo que deberíamos verlos. Habiendo dicho que, la Biblia no prohíbe la anticoncepción. Por su definición, la anticoncepción es simplemente lo opuesto a la concepción. No es el acto de anticoncepción en sí mismo lo que determina si está bien o mal. Como lo aprendemos de Onán, es la motivación detrás de la anticoncepción lo que determina si está bien o mal. Si una persona practica la anticoncepción porque esto hará que tengan más para ellos mismos, entonces está mal. Si una persona practica la anticoncepción para retrasar la llegada de los hijos hasta que está más madura y más preparada espiritual y financieramente, entonces quizá es aceptable el uso de anticonceptivos por un tiempo. Nuevamente, todo regresa a su motivación para hacerlo.

            La Biblia siempre presenta el tener hijos como una cosa buena. La Biblia “espera” que el esposo y la esposa tengan hijos. La inhabilidad para tener hijos siempre es presentada en la Escritura como una cosa mala. No hay nadie en la Biblia que exprese el deseo de no tener hijos. Nosotros creemos definitivamente que todas las parejas casadas deben buscar el tener hijos. Al mismo tiempo, no creemos que pueda haber un argumento bíblico que califique explícitamente como malo el uso del control natal por un tiempo. Todas las parejas casadas deberían buscar la voluntad del Señor al considerar cuándo deberían tratar de tener hijos, y cuántos buscarían tener.

¿Por qué permite Dios los terremotos, tornados, huracanes, tsunamis, tifones, avalanchas de lodo, y otros desastres naturales? La tragedia del tsunami en Asia a finales del 2004, El huracán Katrina en 2005, en el sureste de los Estados Unidos, y las avalanchas de lodo en el 2006 en Filipinas tienen a mucha gente cuestionando la bondad de Dios. Es triste que con frecuencia los desastres naturales sean nombrados como “actos de Dios” mientras que no se le da “crédito” a Dios por años, décadas, o aún siglos de un clima benéfico. Dios creó todo el universo y las leyes de la naturaleza (Génesis 1:1) La mayoría de los desastres naturales son el resultado de estas leyes en acción. Los huracanes, tifones y tornados son el resultado de la colisión de diferentes patrones climáticos. Los terremotos son el resultado de desplazamientos de las placas en la estructura de la corteza terrestre. Un tsunami es causado por un terremoto submarino.

            La Biblia proclama que en Jesucristo subsiste el control de la naturaleza (Colosenses 1:16-17). ¿Podría Dios prevenir los desastres naturales? ¡Absolutamente! ¿Algunas veces influencia Dios el clima? Si, ver Deuteronomio 11:17 y Santiago 5:17. ¿Algunas veces causa Dios los desastres naturales como juicio contra el pecado? Si, ver Números 16:30-34. El libro de Apocalipsis describe muchos eventos que definitivamente pueden ser descritos como desastres naturales (Apocalipsis capítulos 6, 8 y 16). Entonces, ¿Es cada desastre natural un castigo de Dios? Absolutamente no.

            De forma muy parecida a la que Dios permite que la gente mala cometa actos malvados, Dios permite que la tierra demuestre las consecuencias que tiene el pecado sobre la creación. Romanos 8:19-21 nos dice que, “Porque el anhelo ardiente de la creación es el aguardar la manifestación de los hijos de Dios. Porque la creación fue sujetada a vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa del que la sujetó en esperanza; porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios.” La caída de la humanidad en el pecado tuvo efectos en todo, incluyendo el universo que habitamos. Todas las cosas en la creación fueron sujetadas a la “vanidad” y a la “corrupción”. El pecado es la causa final de los desastres naturales, así como lo es la causa de la muerte, la enfermedad y el sufrimiento.

            Así que, regresamos donde empezamos. Podemos entender por qué ocurren los desastres naturales. Lo que no comprendemos es por qué Dios permite que ocurran. ¿Por qué permitiría Dios que el tsunami matara a más de 225,000 personas en Asia? ¿Por qué permitió Dios que el huracán Katrina destruyera las casas de cientos de miles de gente? Lo que podemos saber es esto… ¡Dios es bueno! Hay muchos milagros asombrosos, que ocurren durante el proceso de desastres naturales –evitando una mayor pérdida de vidas. Los desastres naturales causan que millones de personas reevalúen sus prioridades en la vida. Cientos de millones de dólares en ayuda son enviados para auxiliar a la gente que está sufriendo. Los ministerios cristianos tienen la oportunidad de ayudar, ministrar, aconsejar, orar – y guiar a la gente a la fe salvadora en Cristo. Dios puede, y lo hace, traer grandes bienes de terribles tragedias (Romanos 8:28).

Hace unas décadas, el darles unas nalgadas a los niños era una práctica comúnmente aceptada. Sin embargo, en años recientes, el darles nalgadas (y otras formas de castigo corporal) ha sido reemplazado con “tiempos fuera” y otros castigos que no involucran la disciplina física. De hecho, el darle nalgadas a los niños ha sido considerado como ilegal en algunos países. Muchos padres temen corregir de esta forma a sus hijos, por el miedo a ser reportados al gobierno y que les sean quitados sus hijos. No hay que malentenderlo, – de ninguna forma estamos abogando por el maltrato infantil. Un niño jamás debe ser disciplinado físicamente hasta el punto que pueda causarle un daño físico. Sin embargo, de acuerdo con la Biblia, es bueno que el niño cuente con restricciones y una apropiada disciplina física, que contribuya a su sano desarrollo y bienestar.

            De hecho, muchas Escrituras promueven la disciplina física. “No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá.” (Proverbios 23:13-14) Hay también otros versos que apoyan la corrección física (Proverbios 13:24, 22:5, 20:30). La Biblia habla enfáticamente de la importancia de la disciplina; es algo que todos debemos tener para ser personas productivas y es mucho más fácil aprenderlo mientras aún somos pequeños. Los niños que no son disciplinados, crecen en rebelión, no tienen respeto por la autoridad, y como obvio resultado, no estarán dispuestos a obedecer y seguir a Dios. Él utiliza la disciplina para corregirnos y guiarnos por el camino correcto; así como para llevarnos al arrepentimiento de nuestras acciones (Salmo 94:12; Proverbios 1:7, 6:23, 12:1, 13:1, 15:5; Isaías 38:16; Hebreos 12:9) Estos son solo algunos de los versos que hablan sobre lo bueno de la disciplina.

            Aquí es donde reside el problema; muchas veces los padres son, o muy pasivos o muy agresivos cuando se trata de disciplinar a sus hijos. Aquellos que no creen en el castigo físico, algunas veces carecen de la habilidad para corregir y disciplinar correctamente, causando que sus hijos crezcan como niños revoltosos y desafiantes. Esto lastimará a sus hijos a la larga. “La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre” (Proverbios 29:15). Luego, están aquellos padres que pueden malentender la definición bíblica de la disciplina (o tal vez es que solo sean personas abusivas) y la usan para justificar el abuso y maltrato de sus niños.

            La disciplina se utiliza para corregir y guiar a la gente por el camino correcto. “Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11). La disciplina de Dios es amorosa, como debe ser entre el padre y el hijo. El castigo físico nunca debe ser usado para causar un dolor o daño físico permanente, sino como un golpe rápido (en el trasero, donde hay más “relleno protector”), para enseñar al niño que lo que hizo está mal y es inaceptable. Nunca debe ser usado sin control o para descargar nuestro enojo y frustraciones. “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” (Efesios 6:4). Criar a un niño en la “disciplina y amonestación del Señor” incluye la disciplina correctiva, establecer límites, y si, amorosa disciplina física.

El juego puede ser definido como “arriesgar el dinero en un intento por multiplicarlo en algo que va contra las probabilidades”. La Biblia no condena específicamente el juego, las apuestas o la lotería. Sin embargo, la Biblia nos advierte que debemos mantenernos libres del amor al dinero (1ª Timoteo 6:10; Hebreos 13:5). La Escritura también nos anima a mantenernos libres de intentar “enriquecernos rápido” (Proverbios 13:11; 23:4-5; Eclesiastés 5:10). De manera definitiva, el juego está enfocado en el amor al dinero, e indudablemente tienta a la gente con la promesa de riquezas rápidas y fáciles. ¿Qué hay de malo con jugar? Jugar es un asunto complejo, aún si se lo hace con moderación y solamente de vez en cuando, es un despilfarro de dinero, pero no es necesariamente “perverso”. La gente malgasta el dinero en todo tipo de actividades. Jugar no es ni más, ni menos despilfarro de dinero que ver una película (en muchos casos), comer una comida innecesariamente costosa, o comprar un artículo inútil. Al mismo tiempo, el hecho de que se desperdicie el dinero en otras cosas, no justifica el juego. El dinero no debería ser malgastado. El dinero excedente debería ser guardado para necesidades futuras, o dado a la obra del Señor – no perderlo en el juego.

            Jugar en la Biblia: Aunque la Biblia no menciona explícitamente el juego, ésta menciona juegos de “azar” o “suerte”. Tenemos unos ejemplos, en Levítico, Aarón echó suertes sobre los dos machos cabríos, uno para Jehová y el otro para Azazel. José echaba suertes para determinar la asignación de tierras a las diferentes tribus. Nehemías echaba suertes para determinar quién viviría dentro de los muros de Jerusalén y quién no. Los apóstoles echaban suertes para determinar el reemplazo de Judas. Proverbios 16:33 dice, “Las suertes se echan sobre la mesa, pero el veredicto viene del Señor”. En ningún lugar de la Biblia se usa el juego o “azar” para entretenimiento, o se lo presenta como una práctica aceptable para los seguidores de Dios.

            Casinos y loterías: Los casinos utilizan todo tipo de planes de marketing para atraer al jugador a que arriesgue tanto dinero como sea posible. A menudo ellos ofrecen bebidas alcohólicas económicas y aún gratuitas, lo cual estimula la embriaguez, y de ese modo, ocasiona una disminución en la habilidad de tomar decisiones sabias. En un casino, todo está perfectamente aparejado para recibir dinero en grandes sumas y no devolver nada, a excepción de placeres momentáneos y vacíos. Las loterías intentan retratarse como un camino al fondo de educación y/o programas sociales.

            Sin embargo, estudios muestran que los participantes de la lotería son por lo general, aquellos quienes pueden al menos tener recursos para gastar dinero en billetes de lotería. Para aquellos que están desesperados, el encanto de “volverse rico rápido” es una tentación demasiado grande como para resistirse. La oportunidad de ganar es infinitesimal, lo cual resulta en que las vidas de mucha gente terminen arruinadas.

            ¿Por qué las ganancias de la lotería no agradan a Dios?: Mucha gente alega comprar la lotería o jugar, a fin de poder dar dinero a la iglesia, o para alguna otra buena causa. Mientras este puede ser un buen motivo, la realidad es que pocos utilizan las ganancias del juego con propósitos devotos. Estudios muestran que la vasta mayoría de ganadores de la lotería, pocos años después de haber ganado el premio gordo, se encuentran en una situación económica aún peor de la que estaban al principio. Pocos, si hubiera alguno, en realidad dan el dinero a una buena causa. Además, Dios no necesita nuestro dinero para financiar Su misión en el mundo. Proverbios 13:11 dice, “El dinero mal habido pronto se acaba; quien ahorra, poco a poco se enriquece”. Dios es soberano y va a proveer las necesidades de la iglesia a través de medios honestos. ¿Sería Dios honrado al recibir dinero donado de la droga, o dinero sustraído en el asalto a un banco? Dios no necesita o desea dinero que fue “robado” a los pobres por la tentación de las riquezas. 1ª Timoteo 6:10 nos dice, “Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores”. Hebreos 13:5 declara “Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: Nunca te dejaré, jamás de abandonaré”. Mateo 6:24 proclama, “Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas”.

La Biblia nunca menciona directamente el fumar. Sin embargo hay un par de principios que definitivamente se aplican al fumar. Primero, la Biblia nos ordena no permitir que nuestros cuerpos sean “dominados” algo. 1 Corintios 6:12 dice, “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna.” El fumar es innegablemente una fuerte adicción. Más adelante en el mismo pasaje se nos dice, “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” (1 Corintios 6:19-20). Indudablemente el fumar es muy malo para tu salud. Se ha comprobado que fumar daña los pulmones y muchas veces el corazón.

            ¿El fumar puede ser considerado “beneficioso”? (1 Corintios 6:12) Se puede decir que el fumar verdaderamente “glorifica a Dios con tu cuerpo”? (1 Corintios 6:29) Honestamente, ¿puede una persona que fuma, hacerlo “para la gloria de Dios”? (1 Corintios 10:31) Creemos que la respuesta a estas tres preguntas es un rotundo “no”. Como resultado, creemos que fumar es un pecado, por lo tanto no debe ser practicado por los seguidores de Jesucristo.

            Algunos argumentan contra este punto de vista, señalando que el hecho de que mucha gente se alimente de comida insana, es igualmente tanto adictivo como malo para el cuerpo. Por ejemplo, mucha gente está tan irremediablemente habituada al café, que no pueden funcionar sin su primera taza de café por la mañana. Mientras que esto es cierto, ¿cómo logra eso hacer que el fumar sea correcto? Nuestro argumento es que los cristianos deben evitar la glotonería y el excesivo consumo de comida insana. Si, con frecuencia los cristianos son hipócritas al condenar un pecado y permitir otro… pero de nuevo, ¿cómo logra esto hacer que el fumar honre a Dios?

            Otro argumento contra esta opinión sobre el fumar es el hecho de que muchos hombres piadosos han sido fumadores, como el caso del famoso predicador británico C.H. Spurgeon. Nuevamente, no creemos que este argumento tenga ningún peso. Creemos que Spurgeon hacía mal en fumar. De otra manera, ¿era él un hombre piadoso y un fantástico maestro de la Palabra de Dios? ¡Absolutamente! ¿Eso hacía que todas sus acciones y hábitos honraran a Dios? No.

            Al decir que el fumar es un pecado puede ser debatible, creemos firmemente que el fumar es una atadura que no puede darte la libertad en Dios, hay que ser realista con el hecho que hay muchos creyentes que fuman. El fumar no evita que una persona sea salva. Tampoco causa que la persona pierda su salvación. El fumar no es menos perdonable que cualquier otro pecado, tanto para la persona que se convierte en cristiano, como para el cristiano que confiesa su pecado a Dios (1 Juan 1:9), el problema radica en que Dios quiere que seamos verdaderamente libres y una atadura es algo que no lo permite. Así que creemos firmemente que el fumar es una atadura que debe ser abandonada, y vencida con la ayuda de Dios.

 

Varios versículos animan a la gente a mantenerse alejados del alcohol (Levítico 10:9; Números 6:3; Deuteronomio 14:26; 29:6; Jueces 13:4, 7, 14; 1ª Samuel 1:15; Proverbios 20:1; 31:4,6; Isaías 5:11, 22; 24:9; 28:7; 29:9; 56:12; Miqueas 2:11; Lucas 1:15). Sin embargo, la Escritura no necesariamente prohíbe a un cristiano beber cerveza, vino, o cualquier otra bebida que contenga alcohol. Los cristianos están llamados a evitar la embriaguez (Efesios 5:18). La Biblia condena la embriaguez y sus efectos (Proverbios 23:29-35). Los cristianos no deben permitir que sus cuerpos sean “dominados” por cualquier cosa (1ª Corintios 6:12; 2ª Pedro 2:19).

La Escritura también prohíbe a un cristiano hacer lo que quiera que pudiera ofender a otros cristianos, o a hacer cualquier cosa que pudiera animarlos a pecar contra su conciencia (1ª Corintios 8:9-13). A la luz de estos principios, sería extremadamente difícil para cualquier cristiano decir que está bebiendo alcohol para la gloria de Dios (1ª Corintios 10:31). Jesús convirtió el agua en vino, probablemente bebía vino de vez en cuando (Juan 2:1-11; Mateo 26:29).

En los tiempos del Nuevo Testamento, el agua no era muy limpia. Sin los esfuerzos de la instalación sanitaria moderna, el agua estaba llena de bacterias, virus, y todo tipo de contaminantes. Esta misma realidad se da hoy en día, en la mayoría de los países del tercer mundo. Como resultado, la gente a menudo tomaba vino (o jugo de uva) porque era menos probable que estuviera contaminado. En 1ª Timoteo 5:23, Pablo daba a Timoteo instrucciones para que dejara de tomar agua (la cual probablemente era la causa de sus problemas estomacales), y que en su lugar bebiera vino. La palabra griega para vino en la Biblia, es la palabra más básica cotidiana. En esos días, el vino era fermentado, pero no al grado en que lo es hoy. Es incorrecto decir que era jugo de uva, pero también es incorrecto decir que era el mismo vino que se usa hoy en día. Nuevamente, la Escritura no necesariamente prohíbe a los cristianos beber cerveza, vino o cualquier otra bebida que contenga alcohol. U cristiano más bien debería abstenerse en absoluto de la embriaguez y de la adicción al alcohol (Efesios 5:18; 1ª Corintios 6:12). La Biblia contiene principios, sin embargo se hace extremadamente difícil sostener que un cristiano que bebe alcohol y pierde el control de su cuerpo, grade a Dios.

Jesús es llamado el “Hijo del Hombre” 88 veces en el Nuevo Testamento. ¿Qué significa esto? ¿Qué no dice la Biblia que Jesús era el Hijo de Dios? ¿Cómo puede ser Jesús también el Hijo del Hombre? El primer significado de la frase “El Hijo del Hombre”, es en referencia a la profecía de Daniel 7:13-14 “Miraba yo en la visión de la noche, y he aquí con las nubes del cielo venía uno como un Hijo de hombre, que vino hasta el Anciano de días, y le hicieron acercarse delante de Él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieran; Su dominio es dominio eterno, que nunca pasará y Su reino uno que no será destruido.”

La descripción “Hijo de Hombre” era un título Mesiánico. Jesús es Aquel a quien le fue dado dominio, la gloria y el reino. Cuando Jesús usaba esta frase en relación a Sí mismo, Él se estaba adjudicando la profecía del “Hijo del Hombre” a Él mismo. Los judíos de esa época, debieron haber estado íntimamente familiarizados con la frase y a quién se hacía referencia. Él estaba proclamándose como el Mesías.

            Un segundo significado de la frase el “Hijo del Hombre” es porque verdaderamente Jesús era un ser humano. Dios llamó al profeta Ezequiel “hijo de hombre” 93 veces. Dios simplemente estaba llamando a Ezequiel un ser humano. Un hijo de un hombre, es un hombre. Jesús era totalmente Dios (Juan 1:1), pero también era un ser humano (Juan 1:14). 1 Juan 4:2 nos dice, “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios.” Si, Jesús es el Hijo de Dios – Él era en esencia Dios. Si, Jesús también era el Hijo del Hombre – Él era en esencia un ser humano. En resumen, la frase el “Hijo del Hombre” indica que Jesús es el Mesías, y que Él es verdaderamente un ser humano.

Jesús no es el Hijo de Dios en el mismo sentido que percibimos a un padre y su hijo. Dios no se casó y tuvo un hijo. Jesús es el Hijo de Dios en el sentido de que ÉL es Dios manifestado en forma humana (Juan 1:1, 14) Jesús es el Hijo de Dios en cuanto fue concebido por el Espíritu Santo. Lucas 1:35 declara, “Respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con Su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios.” En tiempos bíblicos, la frase “hijo de hombre” se usaba para describir a un ser humano. El hijo de un hombre es solo un hombre.

            Durante Su juicio ante los líderes judíos, el sumo sacerdote le ordenó a Jesús, “Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.” (Mateo 26:63). Jesús respondió, “Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo.” (Mateo 26:64). Los líderes judíos respondieron acusando a Jesús de blasfemia (Mateo 26:65-66). Más tarde, ante Poncio Pilato, “Los judíos le respondieron; Nosotros tenemos una ley, y según nuestra ley debe morir, porque se hizo a sí mismo Hijo de Dios.” (Juan 19:7). ¿Por qué el declarar ser el “Hijo de Dios” se consideraría como una blasfemia merecedora de la pena de muerte?

 

 Los líderes judíos entendieron exactamente lo que Jesús quiso decir con la frase “Hijo de Dios.” El ser el “Hijo de Dios” significa ser de la misma naturaleza de Dios. El “Hijo de Dios” es “parte de Dios” El clamar ser de la misma naturaleza de Dios, de hecho era “ser Dios mismo” siendo una blasfemia para los líderes judíos; por lo que ellos demandaron la muerte de Jesús. Hebreos 1:2-3 expresa esto con mucha claridad, “en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria y la imagen misma de su sustancia….”

            Otro ejemplo pude verse en Juan 17:12 donde Judas es descrito como el “hijo de perdición” Juan 6:71 nos dice que Judas ere hijo de Simón. ¿Qué significa en Juan 17:12 que se describe a Judas como “el hijo de perdición”? La palabra “perdición” significa “destrucción, ruina, desperdicio” Judas no era literalmente el hijo de una “ruina, destrucción o desperdicio”, pero esas cosas eran las que identificaban la vida de Judas. Judas era una manifestación de la perdición. En el mismo sentido Jesús es el Hijo de Dios. El Hijo de Dios es Dios. Jesús es Dios manifestado en carne (Juan 1:1,14).

 

Lo más difícil acerca del concepto cristiano de la Trinidad, es que no hay manera de explicarlo de forma apropiada. Para cualquier ser humano, la Trinidad es un concepto imposible de entender por completo, sería imposible explicarlo. Dios es infinitamente más grande de lo que somos nosotros, por tanto no deberíamos esperar estar en capacidad de entenderlo por completo. La Biblia enseña que el Padre es Dios, que Jesús es Dios, y que el Espíritu Santo es Dios. También enseña que hay solamente un Dios. Aunque podemos entender algunos hechos acerca de la relación una con otra, de las diferentes personas de la Trinidad, a la larga, es incomprensible para la mente humana. Sin embargo, esto no significa que no es verdad o que no está basado en las enseñanzas de la Biblia.

                Al estudiar este tema, tenga en mente que la palabra “Trinidad” no se utiliza en la Escritura. Este es un término utilizado para procurar describir al trino Dios, y la realidad de que hay tres personas coexistentes, coeternas de las que Dios se conforma. Entienda que de NINGUNA MANERA está sugiriendo tres Dioses. La Trinidad es un Dios compuesto de tres personas. No hay nada de malo con usar el término “Trinidad”, aún cuando la palabra no se encuentra en la Biblia.

 

 Es más corto utilizar la palabra “Trinidad” que decir “3 personas coexistentes, coeternas que conforman un Dios”. Si esto representa un problema para usted, considere esto: la palabra abuelo tampoco es utilizada en la Biblia. Abraham fue el abuelo de Jacob. De manera que, no se obsesione con el término mismo “Trinidad”. Lo que en realidad debe importar, es que el concepto REPRESENTADO por la palabra “Trinidad” existe en la Escritura. Además de esta introducción, presentaremos versículos bíblicos en la discusión de la Trinidad.

(1) Hay un Dios: Deuteronomio 6:4; 1ª Corintios 8:4; Gálatas 3:20; 1ª Timoteo 2:5.

(2) La Trinidad está compuesta de tres Personas: Génesis 1:1; 1:26; 3:22; 11:7; Isaías 6:8; 48:16; 61:1; Mateo 3:16-17; 28:19; 2ª Corintios 13:14. Es provechoso el conocimiento del idioma Hebreo, para el mejor entendimiento de los pasajes del Antiguo Testamento. En Génesis 1:1, se utiliza el nombre plural “Elohim”. En Génesis 1:26; 3:22; 11:7 y en Isaías 6:8, se usa el pronombre plural para “nosotros”. SIN duda, “Elohim” y “Nosotros” se refieren a más de dos. En el idioma Español tenemos dos formas, singular y plural. En el idioma Hebreo tenemos tres formas: singular, doble y plural. Doble es SOLAMENTE para dos. En Hebreo, la forma doble es utilizada para cosas que vienen en pares como los ojos, orejas y manos. La palabra “Elohim” y el pronombre “nosotros” son formas plurales – definitivamente mas que dos – y deben estarse refiriendo a tres o más (Padre, Hijo, Espíritu Santo). En Isaías 48:16 y 61:1, el Hijo está hablando mientras hace referencia al Padre y al Espíritu Santo. Compare Isaías 61:1 con Lucas 4:14-19 y se dará cuenta de que es el Hijo hablando. Mateo 3:16-17 describe el evento del bautismo de Jesús. En este se ve a Dios el Espíritu Santo descendiendo sobre Dios el Hijo mientras Dios el Padre proclama Su complacencia en el Hijo. Mateo 28:19 y 2ª Corintios 13:14 son ejemplos de 3 personas distintas en la Trinidad.

(3) Los miembros de la Trinidad se distinguen el uno del otro en varios pasajes: En el Antiguo Testamento, “JEHOVA” se distingue de “Jehová” (Génesis 19:24; Oseas 1:4). “JEHOVA” tiene un “Hijo” (Salmos 2:7, 12; Proverbios 30:2-4). El Espíritu se distingue de “JEHOVA” (Números 27:18) y de “Dios” (Salmos 51:10-12). Dios el Hijo se distingue de Dios el Padre (Salmos 45:6-7; Hebreos 1:8-9).

En el Nuevo Testamento, Juan 14:16-17 es donde Jesús ruega al Padre que envíe un Consolador, el Espíritu Santo. Esto muestra que Jesús no se consideró el Padre o el Espíritu Santo. Tome en cuenta también todos los otros tiempos en los Evangelios, en donde Jesús habla al Padre. ¿Estaba hablándose a Sí mismo? No. El habló a otra persona de la Trinidad – al Padre.

(4) Cada miembro de la Trinidad es Dios: El Padre es Dios: Juan 6:27; Romanos 1:7; 1ª Pedro 1:2. El Hijo es Dios: Juan 1:1, 14; Romanos 9:5; Colosenses 2:9; Hebreos 1:8; 1ª Juan 5:20. El Espíritu Santo es Dios: Hechos 5:3-4; 1ª Corintios 3:16 (Aquel que mora en el Espíritu Santo – Romanos 8:9; Juan 14:16-17; Hechos 2:1-4).

(5) La subordinación dentro de la Trinidad: La Escritura muestra que el Espíritu Santo es subordinado al Padre y al Hijo, y el Hijo es subordinado al Padre. Esta es una relación interna, y no niega la deidad de ninguna persona de la Trinidad. Esta es simplemente un área en la cual nuestras mentes finitas no pueden entender lo concerniente al Dios infinito. Concerniente al Hijo veamos: Lucas 22:42; Juan 5:36; Juan 20:21; 1ª Juan 4:14. Concerniente al Espíritu Santo veamos: Juan 14:16; 14:26; 15:26; 16:7 y especialmente Juan 16:13-14.

(6) Las labores de los miembros individuales de la Trinidad: El Padre es el recurso o causa esencial de: 1) el universo (1ª Corintios 8:6; Apocalipsis 4:11); 2) la revelación divina (Apocalipsis 1:1); 3) la salvación (Juan 3:16-17); y 4) las obras humanas de Jesús (Juan 5:17; 14:10). El Padre PONE EN MARCHA todas estas cosas.

                El Hijo es el agente a través de quien el Padre hace las siguientes obras: 1) la creación y mantenimiento del universo (1ª Corintios 8:6; Juan 1:3; Colosenses 1:16-17); 2) la revelación divina (Juan 1:1; Mateo 11:27; Juan 16:12-15; Apocalipsis 1:1); y 3) la salvación (2ª Corintios 5:19; Mateo 1:21; Juan 4:42). El Padre hace todas estas cosas a través del Hijo, quien hace las veces de Su agente. El Espíritu Santo es el medio por el cual el Padre hace las siguientes obras: 1) la creación y mantenimiento del universo (Génesis 1:2; Job 26:13; Salmos 104:30); 2) la revelación divina (Juan 16:12-15; Efesios 3:5; 2ª Pedro 1:21); 3) la salvación (Juan 3:16; Tito 3:5; 1ª Pedro 1:2); y 4) las obras de Jesús (Isaías 61:1; Hechos 10:38). De este modo el Padre hace todas estas cosas por el poder del Espíritu Santo.

                Ninguna de las ilustraciones populares son descripciones completamente exactas de la Trinidad. El huevo (o manzana) cae en que la cáscara, clara, y yema son partes del huevo, no del huevo en ellas mismas. El Padre, Hijo y Espíritu Santo no son partes de Dios, cada uno de ellos es Dios. La ilustración del agua hasta cierto punto es mejor, pero todavía falla en describir adecuadamente a la Trinidad. El líquido, el vapor y el hielo, son formas del agua. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son formas de Dios, cada uno de ellos es Dios. De manera que, mientras estas ilustraciones puedan darnos una representación de la Trinidad, la representación no es completamente certera. Un Dios infinito no puede ser descrito completamente, por una ilustración finita. En lugar de enfocarse en la Trinidad, trate de enfocarse en el hecho de la grandeza de Dios y en la naturaleza infinitamente superior a nosotros mismos. “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?” (Romanos 11:33-34).

El problema de la infertilidad puede ser uno muy difícil, especialmente para parejas que tienen un enorme deseo de tener hijos. Las parejas cristianas pueden encontrarse preguntando “¿Por qué, Señor?” ante la pregunta de la infertilidad. Seguramente Dios quiere que los cristianos sean bendecidos con hijos, que los amen y los críen, y añadan más almas para Su servicio. Para parejas que están sanas y que han resultado médicamente sanas, uno de los aspectos más dolorosos de la infertilidad, es el no saber si es una situación temporal o una permanente. Si es temporal, ¿cuánto deberán esperar? Si es permanente, ¿cómo lo sabrán ellos y qué acción deberán tomar? La Biblia ilustra el problema de la infertilidad temporal en varias historias:

* Sarai (Génesis 11:30), posteriormente llamada Sara. Dios prometió a Abraham y a Sara una descendencia, pero ella no dio a luz a su hijo Isaac, hasta los 90 años de edad.

* Rebeca (Génesis 25:21) Isaac, su esposo, oró fervientemente, y Jehová respondió; tiempo después nació su hijo Jacob.

* Raquel (Génesis 30:1, 22-24). Ella oró y al fin Dios “abrió su matriz” y dio a luz a un hijo, José.

* La esposa de Manoa (Jueces 13:2) quien dio a luz a Sansón.

* Elisabet (Lucas 1:7,36) En su vejez dio a luz a Juan el Bautista quien anunció la llegada de Cristo.

            La esterilidad de Sarai, Rebeca y Raquel (las madres de la nación israelita) es significativa en que finalmente, su capacidad para concebir hijos fue una señal de la gracia y el favor de Dios hacia Su elegido. Sin embargo, las parejas infértiles no deben asumir que Dios está retrayendo Su gracia y favor, tampoco deben asumir que de alguna manera están siendo castigados. Las parejas cristianas deben apegarse a la seguridad de que sus pecados son perdonados en Cristo y que Dios nunca los castigará por sus delitos, especialmente negándoles los hijos.

            Así que ¿cómo debe enfrentar la infertilidad una pareja cristiana? Es bueno buscar consejo de ginecólogos y otros especialistas en fertilidad. Tanto el hombre como la mujer deben tener un sano estilo de vida para prepararse para el embarazo. Al leer acerca de las madres de la nación de Israel, vemos que ellas oraron fervientemente por concebir, así que ciertamente no está por demás seguir orando por un hijo. Sin embargo, primeramente debemos orar por la voluntad de Dios en nuestras vidas. Si Su voluntad es que tengamos un hijo natural, lo tendremos. Si Su voluntad es que adoptemos, cuidemos a niños, o carezcamos de ellos, eso es lo que debemos aceptar y aceptarlo con agrado. Sabemos que Dios tiene un plan divino para cada uno de Sus amados, y es el autor de la vida. Él permite y retiene la concepción. Dios es soberano y posee toda la sabiduría y el conocimiento (Ver Romanos 11:33-36) “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto,….” (Santiago 1:17). El conocer y aceptar estas verdades, llegará hasta el dolor de los corazones de las parejas infértiles.

La adopción puede ser una amorosa alternativa para padres biológicos, quienes puedan tener una variedad de razones para estar impedidos para cuidar a sus hijos. También puede ser una respuesta a la oración de muchas parejas que no han podido concebir sus propios hijos. La adopción se muestra como algo favorable a través de la Escritura, como una forma en la que Dios usa a la gente para hacer Su voluntad y traerle gloria a Él.

            En Éxodo se relata la historia acerca de una mujer hebrea llamada Jacobed, quien dio a luz un hijo durante el tiempo en el que Faraón (el rey) había ordenado que todos los niños varones que nacieran, fueran muertos a fin de controlar la población (Éxodo 1:15-22). Jacobed tomó un canasto, lo impermeabilizó con asfalto y brea, colocando en él a su bebé y lo dejó en río. Una de las hijas de Faraón, vio el canasto y recuperó al niño. Eventualmente fue adoptado dentro de la familia real y se le puso por nombre Moisés. Él creció y llegó a ser un fiel y bendecido siervo de Dios (Éxodo 2:1-10).

            En el libro de Ester, una hermosa muchacha llamada Ester, quien probablemente fue adoptada por su primo después de la muerte de sus padres, llegó a ser reina y Dios la usó para llevar la libertad al pueblo judío. En el Nuevo Testamento, el Único y unigénito hijo de Dios, Jesucristo, fue concebido por medio del Espíritu Santo, en vez de haber sido a través de la simiente de un hombre (Mateo 1:18). Él fue adoptado y criado por el esposo de Su madre, José, quien adoptó a Jesús como su propio hijo.

            Una vez que entregamos nuestros corazones a Cristo, creyendo y confiando solamente en Él para salvación, Dios dice que nos convertimos en parte de Su familia –no a través de un proceso natural de concepción humana, sino a través de la adopción.– “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! (Romanos 8:15). El integrar a una persona dentro de una familia, por medio de la adopción, es algo hecho por elección y procedente del amor. “…en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos Suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de Su voluntad.” (Efesios 1:5).

            Claramente la adopción –tanto en el sentido físico como en el sentido espiritual– es mostrada como algo favorable a la luz de la Escritura. Tanto los que adoptan como los que son adoptados pueden recibir abundante gozo y bendiciones.

 

Debemos definir en primer lugar, no importa el punto de vista que tome en el asunto del divorcio, es importante recordar las palabras de la Biblia de Malaquías 2.15-16 “¿No hizo Él uno, aunque tenía el remanente del espíritu? ¿Y por qué uno? Para que procurara una simiente de Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales contra la esposa de vuestra juventud. Porque Jehová Dios de Israel dice que Él aborrece el divorcio”, el plan de Dios es que el matrimonio sea un compromiso para la eternidad. Mateo 19:5-6 Y dijo: Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Así que no son ya más dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre. Sin embargo, Dios sabe que por el corazón humano en ciertas ocasiones el divorcio va a ocurrir, debido a que un matrimonio involucra a dos seres humanos pecadores. En el Antiguo Testamento Dios estableció algunas leyes, a fin de proteger los derechos de los divorciados, especialmente de las mujeres Deuteronomio 24:1-4. Jesús señaló que aquellas leyes fueron dadas a causa de la dureza de los corazones de la gente, más no porque fueran el deseo de Dios Mateo 19:8-9  “Él les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras esposas; pero al principio no fue así. Y yo os digo: Cualquiera que repudiare a su esposa, a no ser por causa de fornicación, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la repudiada, adultera”.
            La controversia de si el divorcio y segundo casamiento son permitidos de acuerdo con la Biblia, gira principalmente alrededor de las palabras de Jesús en Mateo 5.32 y Mateo 19.9. La frase “excepto en caso de infidelidad conyugal” es lo único en la Escritura, que posiblemente da el permiso de Dios para el divorcio. Muchos intérpretes entienden esta “cláusula de excepción” como refiriéndose a “infidelidad conyugal” durante el período de “desposorio”. En la costumbre judía, un hombre y una mujer se consideraban casados, aún mientras todavía estaban comprometidos “prometidos”. La inmoralidad durante este período de “desposorio” debería entonces ser la única razón válida para un divorcio. Sin embargo, la palabra griega traducida como “infidelidad conyugal” es una palabra que puede significar cualquier forma de “inmoralidad sexual”. Esto puede significar fornicación, prostitución, adulterio, etc. Posiblemente Jesús está diciendo que el divorcio es lícito, si se comete inmoralidad sexual. Las relaciones sexuales como tales, son una parte integral del vínculo marital “y serán una sola carne”  Génesis 2:24; Mateo 19:5; Efesios 5:31. Por tanto, una ruptura de ese vínculo, por medio de relaciones sexuales fuera del matrimonio, debería ser una razón lícita para el divorcio. Si es así, Jesús también tiene en mente el segundo matrimonio en este pasaje. La frase “y se casa con otra” Mateo 19:9 indica que el divorcio y el segundo casamiento son permitidos en una instancia de la cláusula de excepción, sea como sea interpretada es importante notar que solamente a la parte inocente se le permite volver a casarse.

           Aquí tenemos que tener en cuenta un pensamiento muy importante acerca de los hijos, debemos como padres ser siempre responsables por la vida de nuestros hijos y es de vital importancia que aunque el padre o la madre sean la parte inocente según la cláusula de excepción deberían pensar si es conveniente por el bienestar espiritual de sus hijos tomar la decisión de volver a casarse. El problema después del divorcio es que van a ver heridas profundas en el corazón las cuales no deben ser “aparentemente sanadas” con otra persona, sino solamente con la sanidad espiritual que Dios puede dar.

           Algunos entienden como otra “excepción” a 1ª Corintios 7:14-15 “Porque el marido no creyente es santificado en la esposa, y la esposa no creyente en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos; mas ahora son santos. Pero si el no creyente se separa, sepárese. En tales casos el hermano o la hermana no están sujetos a servidumbre; antes a paz nos llamó Dios”. Esta permite la separación al cónyuge creyente a raíz de la decisión irrevocable del cónyuge no creyente, la cual en su mayoría de los casos se da por razones de “inmoralidad sexual”. Sin embargo, el contexto no menciona el segundo casamiento, sino que solamente dice que un creyente no está limitado a continuar un matrimonio, si un cónyuge no creyente quiere abandonarlo. Otros demandan que el abuso a al cónyuge o un hijo son razones válidas para el divorcio, aunque no están listadas como tales en la Biblia. Aunque éste, bien pudiera ser el caso, nunca es sabio suponer sobre la Palabra de Dios. Algunas veces, perdidos en la discusión sobre la cláusula de excepción, está el hecho de que lo que quiera que signifique “infidelidad marital”, ésta es un permiso para el divorcio, no un requisito para el mismo. Aún cuando se haya cometido adulterio, una pareja puede por medio de la gracia de Dios aprender a perdonar, y comenzar a reconstruir su matrimonio. Dios nos ha perdonado mucho más. Con seguridad podemos seguir Su ejemplo y aún perdonar el pecado del adulterio Efesios 4.32  y sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios en Cristo os perdonó. Sin embargo, en muchas instancias, si un cónyuge no se arrepiente y continua en su inmoralidad sexual es donde Mateo 19:9 puede ser aplicado. Muchos también cuentan demasiado rápido con el segundo casamiento después de un divorcio, cuando el deseo de Dios sería que permanezcan solteros. Algunas veces Dios invita a una persona a permanecer soltera, de manera que su atención no sea dividida 1ª Corintios 7:32-35 Quisiera, pues, que estuvieseis sin afán. El soltero tiene cuidado de las cosas que son del Señor, de cómo ha de agradar al Señor; pero el casado tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo ha de agradar a su esposa. También hay diferencia entre la casada y la virgen. La soltera tiene cuidado de las cosas del Señor, para ser santa así en cuerpo como en espíritu; mas la casada tiene cuidado de las cosas del mundo, de cómo ha de agradar a su marido. Y esto digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor. El segundo casamiento después de un divorcio puede ser una opción en algunas circunstancias, pero eso no significa que esta es la única opción.

            Es doloroso que el índice de divorcio entre los cristianos profesos, sea casi tan alto como el del mundo incrédulo. Como vimos al principio la Biblia deja claro que Dios aborrece el divorcio Malaquías 2:16 y esa reconciliación y perdón deberían ser las marcas de la vida de un creyente Lucas 11.4, Efesios 4.32. Un creyente divorciado o vuelto a casar no debería sentirse menos amado por Dios, aún si su divorcio o segundo matrimonio no estuvieran cubiertos bajo la posible cláusula de excepción de Mateo 19:9. Es por eso que  debemos orientar a nuestros jóvenes en los pasos hacia el matrimonio, dándoles un seguimiento profundo a sus vidas, tocando todas las áreas con las cuales se enfrentaran en su futuro matrimonio y dejar claro cual es la posición de encontramos en la Biblia acerca del pacto matrimonio el cual se basa en la responsabilidad y honra entre uno y otro, sabiendo que debemos cumplir con ese pacto mientras estemos en esta tierra.

 

El ateísmo es la ponencia de que Dios no existe. El ateísmo no es algo nuevo. El Salmo 14:1 escrito por David alrededor de 1000 a.C. menciona el ateísmo – “Dice el necio en su corazón; No hay Dios” Recientes estadísticas muestran un creciente número de gente convirtiéndose al ateísmo, con más del 10% de gente alrededor del mundo declarándose a sí mismos partidarios del ateísmo. Así que, ¿por qué más y más gente se vuelve atea? ¿Es el ateísmo realmente la postura lógica que claman los ateístas ser?

            ¿Por qué existe aún el ateísmo? ¿Por qué no Dios simplemente se revela a Sí Mismo a la gente, probando así que Él existe? Seguramente si Dios apareciera, ¡todos creerían en Él! El problema con esta idea es que no es el deseo de Dios solo convencer a la gente de que Él existe. El deseo de Dios para la gente es que crean en Él por fe (2 Pedro3:9) y acepten Su regalo de salvación (Juan 3:16). Si, Dios puede aparecer y demostrar de una vez por todas que Él existe. El problema es que Dios claramente ha demostrado Su existencia muchas veces en el Antiguo Testamento (Génesis capítulos 6-9; Éxodo 14:21-22; 1 Reyes 18:19-31) ¿Creyó la gente que Dios existe? ¡Sí! ¿Se volvieron de sus malos caminos para obedecer a Dios? ¡No! Si una persona no está dispuesta a aceptar la existencia de Dios por fe, entonces definitivamente no estará dispuesta a aceptar a Jesucristo como su Salvador por fe (Efesios 2:8-9). Ese es el deseo de Dios – que las personas se conviertan en cristianos, no solo teístas (quienes creen que Dios existe).

            La Biblia nos dice que la existencia de Dios debe ser aceptada por fe. Hebreos 11:6 declara, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.” La Biblia nos recuerda que somos bendecidos cuando creemos y confiamos en Dios por fe, “Jesús le dijo; porque me has visto Tomás, creíste; bienaventurados los que no vieron y creyeron.” (Juan 20:29).

            El hecho de que la existencia de Dios debe ser aceptada por fe, no significa que creer en Dios sea ilógico. Existen muchos buenos argumentos para percibir la existencia de Dios. La Biblia enseña que la existencia de Dios es claramente visible en el universo (Salmo 19:1-4), en la naturaleza (Romanos 1:18-22), y en nuestros propios corazones (Eclesiastés 3:11). Con todo lo dicho, nuevamente, la existencia de Dios no puede ser probada, debe ser aceptada por fe.

            Al mismo tiempo, se necesita la misma cantidad de fe para creer en el ateísmo. El hacer la declaración absoluta de “¡Dios no existe!” es hacer una aseveración de conocer absolutamente todo lo que hay que saber acerca de todo – y haber estado en todos los lugares que componen el universo – de haber presenciado todo lo que hay que ser visto. Desde luego, ningún ateo hará estas afirmaciones exactamente. Sin embargo, eso es en esencia lo que ellos aseguran cuando declaran que Dios no existe. Los ateístas no pueden probar que Dios no, por ejemplo, vive en el centro del sol, o atrás de las nubes de Júpiter, o en alguna nebulosa distante. Esto no puede ser probado, así que tampoco puede probarse que Dios no existe. Se necesita la misma medida de fe para ser ateísta, que para ser teísta.

            Así que, estamos de regreso donde empezamos. El ateísmo no es comprobable y la existencia de Dios debe ser aceptada por fe. Yo creo firmemente que Dios existe. Admito gustosamente que mi creencia en la existencia de Dios está basada en la fe. Al mismo tiempo, rechazo firmemente la idea de que es ilógico creer en Dios. Creo que la existencia de Dios puede ser claramente vista, vívidamente sentida, y ser necesariamente filosófica y científicamente probada. Salmos 19:1-4 dice, “Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Un día emite palabra a otro día, y una noche a otra noche declara sabiduría. No hay lenguaje, ni palabras, ni es oída su voz. Por toda la tierra salió su voz, y hasta el extremo del mundo sus palabras.

Este es un tema muy difícil. Hay dos lados que son difíciles de balancear. En un extremo, no queremos tomar en nuestras manos la vida de una persona y terminarla prematuramente – eutanasia. En el otro extremo, ¿hasta que punto simplemente permitimos que una persona muera, y dejamos de tomar acciones que preserven su vida?

          ¿Qué hay acerca de la eutanasia? La abrumadora verdad que lleva a la conclusión de que Dios se opone a la eutanasia, es Su soberanía. Sabemos que la muerte física es inevitable (Salmo 89:48; Hebreos 9:27). Sin embargo, solo Dios es soberano sobre cuando y cómo ocurre la muerte de una persona. Job testifica en Job 30:23, “Porque yo sé que (Tú Dios) me conduces a la muerte, y a la casa determinada a todo viviente.” En el Salmo 68:20, leemos, “Dios, nuestro Dios ha de salvarnos, y de Jehová el Señor es el librar de la muerte.” Eclesiastés 8:8a declara: “No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte;…” Dios tiene la última palabra sobre la muerte (ver también 1 Corintios 15:26, 54-56; Hebreos 2:9, 14-15; Apocalipsis 21:4). La eutanasia es la forma en que el hombre trata de usurpar esa autoridad de Dios.

         La muerte es un evento natural. Algunas veces Dios permite que una persona sufra mucho antes de que la muerte llegue; otras veces, el sufrimiento de la persona se acorta. Nadie disfruta del sufrimiento, pero esto no justifica el determinar que una persona está lista para morir. Con frecuencia, los propósitos de Dios son cumplidos a través del sufrimiento de una persona. “En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera, Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.” (Eclesiastés 7:14) Romanos 5:3 enseña que las tribulaciones producen paciencia. Dios se preocupa por aquellos que imploran que la muerte termine sus sufrimientos. Dios otorga un propósito a la vida aún hasta su final. Solo Dios sabe lo que es mejor, y Su tiempo aún en la muerte de uno, es perfecto.

          Al mismo tiempo, la Biblia no nos ordena hacer todo lo que podamos para prolongar la vida de una persona. Si una persona ha sido mantenida viva solo por máquinas, no es inmoral apagar las máquinas y permitir que la persona muera. Si una persona ha estado en un persistente estado vegetativo por un prolongado período de tiempo, no sería una ofensa a Dios el desconectar los tubos o máquinas que estén manteniendo viva a la persona. Si Dios deseara mantener viva a una persona, Él es perfectamente capaz de hacerlo sin la ayuda de tubos y/o máquinas. Tomar una decisión como ésta, es muy difícil y doloroso. Nunca es fácil decirle a un doctor que suspenda lo que sostiene la vida de un ser querido. Nunca debemos buscar terminar la vida prematuramente, pero al mismo tiempo, tampoco debemos preservar una vida tanto como sea posible. El mejor consejo para cualquiera que enfrente esta decisión es orar a Dios por sabiduría (Santiago 1:5) respecto a lo que Él quiera que hagas.

Mi corazón acompaña a aquellos, que tienen pensamientos de terminar con sus propias vidas a través del suicidio. Si al momento ese es usted, debe experimentar muchas emociones tales como, sentimientos de desesperanza y desesperación. Usted puede sentirse como que está en el foso más profundo, y duda que haya un rayo de esperanza, de que eso puede mejorar. A nadie parece, o importarle, o entender de dónde viene usted. ¿Simplemente, la vida no vale vivirla… o sí? Emociones debilitantes son experimentadas por muchos, en uno u otro tiempo. Cuando estaba en un hoyo emocional, a mi mente venían preguntas como, “¿Podría alguna vez ser la voluntad del Dios, quien me creó?” “¿Es Dios demasiado pequeño para ayudarme?” “¿Son mis problemas, demasiado grandes para El?” Me complace decirle, que si usted se toma unos pocos minutos y considera, permitir que Dios verdaderamente sea Dios en su vida ahora mismo, El va a probar justamente, ¡cuán grande es El en realidad! “Porque nada hay imposible para Dios” (Lucas 1:37). Talvez cicatrices de las heridas del pasado, han resultado en un abrumador sentido de rechazo o abandono. Eso puede conducir a pensamientos o caminos de autocompasión, enojo, amargura, deseos de venganza, temores enfermizos, etc., eso ha causado problemas en algunas de sus relaciones más importantes. Sin embargo, el suicidio serviría solamente para traer devastación a los seres queridos a quienes nunca intentó herir; cicatrices con las que van a tener que tratar el resto de sus vidas.

         ¿Por qué no debería cometer suicidio? No importa cuán malas estén las cosas en su vida, hay un Dios de amor que le está esperando, para que Le permita guiarle a través de su túnel de la desesperación, y conducirlo hacia Su luz maravillosa. El es su esperanza segura. Este Jesús, el inmaculado Hijo de Dios, se identifica con usted en su tiempo de rechazo y humillación. El profeta Isaías, escribió de El, “Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió él nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga (azote) fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isa. 53:2-6).

          ¡Amigo, Jesucristo soportó todo esto, a fin de que todos sus pecados pudieran ser perdonados! Sepa que cualquier peso de culpa que cargue con usted, El va a perdonarlo, si humildemente se arrepiente (vuélvase de sus pecados a Dios). “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás (Salmos 50:15). Nada que alguna vez haya hecho, es demasiado malo como para que Jesús lo perdone. Algunos de sus siervos escogidos en la Biblia, cometieron pecados flagrantes, como asesinato (Moisés), adulterio (Rey David), y abuso físico y emocional (Apóstol Pablo). No obstante, encontraron perdón y una nueva vida abundante en el Señor. “Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado” (Salmos 51:2). “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2ª Corintios 5:17). ¿Por qué no debería suicidarse? Amigo, Dios está dispuesto a reparar lo que se ha “roto”… concretamente, la vida que tiene ahora, que quiere terminarla con el suicidio. El profeta Isaías escribió: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel; a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar que a los afligidos… se les de gloria (la corona de la belleza) en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya” (Isaías 61:1-3).  Venga a Jesús, y permítale restaurar su gozo y comodidad, mientras confía en El para comenzar una nueva obra en su vida. “Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” “Señor, abre mis labios, y publicará mi boca tu alabanza. Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto.

 

Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmos 51:12, 15-17). ¿Aceptaría al Señor como su Salvador y Pastor? El va a guiar sus pensamientos y pasos, un día a la vez, a través de Su Palabra, la Biblia. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” (Salmos 32:8). “Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación; el temor de Jehová será su tesoro” (Isaías 33:6). En Cristo todavía va a tener luchas, pero ahora va a tener ESPERANZA. El es un “amigo más unido que un hermano” (Proverbios 18:24). Que la gracia del Señor Jesús esté con usted en su hora de decisión. Si usted decide confiar en Jesucristo como su Salvador, diga a Dios en su corazón estas palabras. “Dios, te necesito en mi vida. Por favor perdóname por todo lo que he hecho. Pongo mi fe en Jesucristo, y creo que El es mi Salvador. Por favor límpiame, sáname, y restaura mi gozo en la vida. Gracias por Tu amor hacia mí y por la muerte de Jesús en mi lugar.”

          Siendo este un tema muy delicado quiero empezar con lo siguiente: es importante notar que el homosexualismo como cualquier otro pecado proviene de corazones con necesidad de un Dios real en ellos. Debemos como iglesia tener las puertas abiertas para que personas con este  problema se puedan acercar a nosotros y pedirle a Dios que por medio de su amor y el apoyo que puedan encontrar en la iglesia, puedan ser libres de TODAS las ataduras que les atan al pecado y así disfrutar el verdadero amor de un Dios real que desea la plenitud de nuestras vida.

          Partiendo de este punto la Biblia, consistentemente nos dice que la actividad homosexual es pecado (Génesis 19:1-13; Levítico 18:22; Romanos 1:26-27; 1ª Corintios 6:9). Romanos 1:26-27 enseña específicamente, que la homosexualidad es el resultado de negar y desobedecer a Dios. La Biblia dice que cuando una persona continúa en pecado e incredulidad, Dios “lo entrega” aún al pecado más malvado y depravado, a fin de mostrarle lo inútil y desesperado de la vida, al hallarse separado de Dios. 1ª Corintios 6:9 proclama que los “transgresores” homosexuales no heredarán el reino de Dios.

          Dios no crea una persona con deseos homosexuales. Dice la Biblia, que una persona se vuelve un homosexual a causa del pecado (Romanos 1:24-27), y definitivamente a causa de su propia elección. Una persona puede haber nacido con una gran susceptibilidad hacia la homosexualidad, al igual que hay gente que ha nacido con una tendencia a la violencia y otros pecados. Eso no la disculpa de escoger pecar al ceder a sus deseos pecaminosos. ¿Si una persona nació con una gran susceptibilidad hacia el enojo/cólera, le da derecho a sucumbir a aquellos deseos? ¡Por supuesto que no! Es igual con la homosexualidad.

          Sin embargo, la Biblia no describe la homosexualidad como un “pecado” mayor que cualquier otro. Todo pecado es ofensivo hacia Dios. La homosexualidad es justamente uno de los muchos temas listados en 1ª Corintios 6:9-10 que van a dejar a la persona fuera del reino de Dios. De acuerdo con la Biblia, el perdón de Dios está disponible tanto para un homosexual, como para un adúltero, un adorador de ídolos, un asesino, un ladrón, etc. Dios también promete dar a todos aquellos que crean en Jesucristo para su salvación, la fuerza para la victoria sobre el pecado, incluyendo la homosexualidad. (1ª Corintios 6:11; 2ª Corintios 5:17).

            

En diferentes momentos de nuestra vida, debemos decidir basados en lo que creemos, nuestra actitud y respuesta a diferentes interrogantes que son influenciadas por nuestro entorno. Existe varias formas en la que podemos basar nuestros pensamientos, “la lógica” o aquello que se hace que tiene sentido para mi, “la intuición” lo que yo siento que esta bien, “el consenso” lo que todo el mundo dice que esta bien y tomo como bien para mi y siendo la mas importante como cristianos “lo que la escritura dice la cual establece un estándar para nuestras creencias, convicciones y el comportamiento que debemos tener delante de Dios y la sociedad de la que somos parte ¿Que dice la escritura sobre la vida que esta en el vientre? Mateo 1:20  “Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque el Niño que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo”. Aquí nos habla que la vida comienza desde la concepción. Según la escritura María no se encontraba con un feto o alguna forma de ser pre-vida dentro de ella, mucho antes de la formación completa de piernas, brazos y demás órganos dentro de su vientre, la Biblia dice que María llevaba dentro de si su “hijo”. Es Dios quien crea esa nueva vida Salmos 139:13-15 dice “Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre. Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho; maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien. No estaba oculto de ti mi cuerpo, cuando en secreto fui formado, y entretejido en las profundidades de la tierra”.

     Es El quien esta a cargo del milagro de la concepción, formación y nacimiento no el hombre, Dios conoce cada parte de nuestro cuerpo, su cuidado en nuestra formación es su marca personal en cada uno. Jugamos a Dios cuando decidimos terminar una vida prematuramente. Dios tiene un plan por cada niño no nacido dice la Biblia en el Salmo 139:16: “Tus ojos vieron mi embrión, y en tu libro se escribieron todos los días que me fueron dados, cuando no existía ni uno solo de ellos. Esto incluye quienes seremos, lo que pudiésemos lograr y cuando será el fin de nuestros días, según el plan de Dios.

     El aborto corta el plan de Dios para vida del no nacido, la Biblia es clara cuando dice que es Dios el autor de la vida y que el plan de cuanto tiempo estaremos en esta tierra le corresponde decidir solo a El. NO IMPORTA cuando o como razonemos una justificación para el aborto, EL ABORTO MATA LO QUE DIOS CREO Y DIO VIDA.

     Jesús habla en Mateo 25 la parábola de las vírgenes, las cuales representan a la iglesia en el final de los tiempos, el verso 5 dice: “Al tardarse el novio, a todas les dio sueño y se durmieron”. Existe un espíritu de adormecimiento en muchas áreas en la iglesia hoy en día, siendo nosotros los llamados a levantar nuestra vos sobre lo que la Biblia dice que es correcto o incorrecto, permitimos que el pensamiento de “apatía” del “mientras no me afecte a mi” defina nuestra proceder como sociedad intelectual y legalmente. La sangre inocente derramada por los millones de abortos “legales” realizados en Norteamérica y en muchas partes del mundo acarrea inmoralidad y desvalorización del ser humano trayendo como consecuencia condenación para nuestra sociedad.  

     Dice el Señor por medio de Jeremías 22:1-5 “Así dice el SEÑOR: Desciende a la casa del rey de Judá y habla allí esta palabra, y di: “Escucha la palabra del SEÑOR, oh rey de Judá, que te sientas sobre el trono de David, tú, tus siervos y tu pueblo, los que entran por estas puertas. “Así dice el SEÑOR: ‘Practicad el derecho y la justicia, y librad al despojado de manos de su opresor. Tampoco maltratéis ni hagáis violencia al extranjero, al huérfano o a la viuda, ni derraméis sangre inocente en este lugar. ‘Porque si en verdad observáis este mandato, entonces entrarán reyes por las puertas de esta casa, y se sentarán en el lugar de David, en su trono; entrarán montados en carros y caballos, el rey, sus siervos y su pueblo. ‘Pero si no obedecéis estas palabras, juro por mí mismo’–declara el SEÑOR– ‘que esta casa vendrá a ser una desolación.’”. El aborto trae consigo condenación, no solo para aquellos que participan en el sino también a todos los que somos parte de la sociedad, así que mientras en Norteamérica y el resto del mundo el aborto siga siendo legal este afectará nuestras vidas.

     Abraham Lincoln dijo en el discurso de toma de posesión de su segundo  mandato, *refiriéndose a la injusticia sobre las vidas abusadas y asesinadas en el tiempo de la esclavitud en Estados Unidos* lo siguiente: “Si cada gota de sangre que fue derramada por el látigo de la esclavitud, necesita ser repagada por medio de la espada (haciendo referencia a la guerra civil que se vivía en parte para abolir la esclavitud y que costo mas de medio millón de vidas), sea dicho que la Justicia de Dios es verdadera y correcta”, Abraham Lincoln entendía que la condenación que el país viviría por el derramamiento de sangre inocente tenia que ser pagada de una forma u otra, así que su postura en contra de la esclavitud no era solo “humanitaria” sino que sabia que no era lo correcto delante de Dios.

     En Mateo 26:36-46 nos habla cuando Jesús ora en el jardín de Getsemani antes de que lo entreguen, El va a orar y al regresar Pedro, Santiago y Juan se encuentran durmiendo, los despierta y les dice v. 40-41 “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad,  para que no entréis en tentación;  el espíritu a la verdad está dispuesto,  pero la carne es débil”. Luego va a orar por la segunda vez y cuando regresa los encuentra nuevamente durmiendo y no los despierta sino que regresa a orar por tercera vez, a su regreso los despierta y solamente les dice v.45 “He aquí ha llegado la hora, y el Hijo del Hombre es entregado en manos de pecadores”.

     Cuando dormimos no sabemos en que hora nos encontramos, cuando nuestros corazones están adormecidos de lo que pasa es imposible que seamos la voz que lleve la dirección que Dios quiere para nuestra sociedad. Lo peligroso es que mientras dormimos no podemos distinguir lo que pasa a nuestro entorno y como les paso a los discípulos, solo después de “despertarse” sus corazones entendieron la realidad de lo que realmente acontecía. Dios esta despertando nuestros corazones como personas que creemos en Dios y su creación para entender los tiempos en que estamos viviendo y la responsabilidad que tenemos de proclamar lo que es justo y verdadero que Dios ha establecido.

Estos son los números  REALES de abortos realizados solamente en Estados Unidos desde que el asesinato de bebes se legalizo en 1973, 53 MILLONES de abortos han sido practicados, 1.6 millones de abortos cada año, 4,400 cada día, 185 por hora, o 1 ABORTO CADA 20 SEGUNDOS. (Según estadísticas el número es de cuatro abortos cada 20 segundos a nivel mundial). Entonces la pregunta es ¿Quién será la voz de estos bebes? Si no es la iglesia ¿Entonces quien?, hombres y mujeres de Fe  es tiempo que nuestros corazones se despierten al clamor de la sangre inocente.

     Dice Mateo 2.18 cuando el rey Herodes manda a matar a todos los inocentes menores de dos años “Voz fue oída en Ramá,  Grande lamentación,  lloro y gemido;   Raquel que llora a sus hijos,   Y no quiso ser consolada,  porque perecieron”. Ramá es conocida por ser tierra de profetas, es el espíritu del anticristo que quiera callar por medio del aborto la voz aquellos que estaban destinados a llevar el mensaje del evangelio. ¿Cuantos de esos 53 millones y millones más alrededor el mundo eran  voces de proclamación del reino de Dios para los no alcanzados?

     El aborto ha sido justificado queriendo proteger el “derecho a la mujer” de decidir sobre su cuerpo, sin considerar que antes de tener derechos como ciudadanos tenemos obligaciones, siendo uno de ellas ser responsables por nuestros actos. Es injusto delante de Dios que una mala decisión  de una persona, termine con la vida de otra.       Lamentablemente delante de la sociedad el dilema del aborto recae sobre la mujer la cual en la mayoría de los casos es la que toma la ultima decisión, sin responsabilizar de igual manera a los hombres. La responsabilidad sobre una nueva vida debe ser  compartida en su totalidad, mientras los hombres sean mas seguros de su llamado social mas cerca estaremos de “injustamente recaer la carga del aborto en las mujeres”.

     Dos días después de la toma de posesión el presidente Obama emitió un memorando presidencial rescindiendo la prohibición para que se otorguen fondos federales a grupos internacionales que efectúan abortos o distribuyan información sobre éstos, al igual que con dinero federal se otorgaran fondos en todo el país a “grupos de ayuda” similares. Refiriéndose al memorando presidencial el presidente dijo: “Durante demasiado tiempo, la ayuda internacional para la planeación familiar ha sido utilizada como un asunto político controversial, el tema de un debate a favor y en contra que sólo ha servido para dividirnos, no tengo intención de continuar este debate añejo e infructuoso”. El presidente agregó que la prohibición era innecesariamente amplia y diezmaba la planeación familiar en los países en desarrollo. La acción de Obama llego un día después del 36 aniversario del emblemático fallo Roe versus Wade de la Corte Suprema, que legalizó el aborto en Estados Unidos en 1973.

     El aborto no es asunto de los derechos de la mujer, tampoco es asunto político, el aborto es un asunto de justicia para todas aquellas voces que han sido silenciadas, es el derecho de Dios de la vida misma. Es una calamidad decidir que un ser humano tiene que morir, para que otros puedan vivir su vida como la desean sin aceptar las consecuencias de sus actos.

 ¿Cómo podemos ser parte activa y enfrentar el problema del aborto como cristianos?

Orar  para que Dios abra los ojos de aquellos que directamente han sido parte de este problema y sus corazones sean llevados al arrepentimiento. Pedir a Dios perdón al ser parte de una sociedad que ha corrompido sus estatutos para su propia comodidad y conveniencia. Orar para que nuestras iglesias sean más proactivas en respaldar y difundir iniciativas que ofrezcan alternativas para aquellos que se enfrentan a estos interrogantes. 

Votar por gobernantes y representantes que apoyen el derecho a la vida  En momentos en que nos enfrentamos  a difíciles situaciones económicas debemos recordar que es Dios y no un hombre el que siempre va a cuidar de nosotros, que nuestro voto civil sea guiado por Dios para el cumplimiento de lo establecido en su palabra, que podamos como iglesia tener lineamientos claros en lo concerniente a temas como el aborto.

Comprometernos  en tiempo y recursos para que de otra forma se cierren todas las puertas a la “salida” fácil que el aborto presenta. Ejemplo: varias iglesia y grupos pro vida han pagado con sus propios recursos clínicas de atención en la cuales se ofrece gratuitamente el servicio de cuidado, ultrasonidos gratis y alternativas (adopción entre muchas) para que el derecho a la vida se respete. 

Recuerda que mundialmente cada 5 segundos hay una vida que deja de existir… ¿quien va ser la voz de aquellos que han sido silenciados? 

En el Antiguo Testamento se le ordenaba a los israelitas, “No se hagan heridas en el cuerpo por causa de los muertos, ni tatuajes en la piel. Yo soy el Señor” (Levítico 19:28 NVI). De este modo, aunque los creyentes hoy, no vivamos estrictamente bajo la ley del Antiguo Testamento (Romanos 10:4; Gálatas 3:23-25; Efesios 2:15), el hecho de que hubo una orden contra los tatuajes, debería causar duda en nosotros. El Nuevo Testamento nada dice acerca de que un creyente debería o no tatuarse.

* En relación a los tatuajes y a las perforaciones del cuerpo, una buena prueba es determinar si podemos con sinceridad y conscientemente pedir a Dios que bendiga y use una actividad en particular para Su propio provecho. “Sí, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios (1ª Corintios 10:31). La Biblia no da órdenes contra los tatuajes o las perforaciones del cuerpo, pero es importante preguntarnos “cual seria el beneficio dentro del reino de Dios” tatuarnos o perforarnos el cuerpo.

* Otro asunto a considerar es la discreción. La Biblia nos manda vestir discretamente (1ª Timoteo 2:9). Un aspecto de vestir discretamente, es asegurarse que todas las partes del cuerpo que deben estar cubiertas lo estén de manera adecuada. Sin embargo, el significado esencial de la discreción, es no llamar la atención. La gente que se viste discretamente, lo hace de manera que no llama la atención. Los tatuajes y las perforaciones del cuerpo, definitivamente llaman la atención. En este sentido, los tatuajes y las perforaciones del cuerpo, no son discretas.
* Un principio bíblico importante sobre asuntos acerca de los cuales la Biblia no se refiere específicamente, es que si hay lugar a dudas de que ello agrada a Dios, es mejor no involucrarse en tal actividad. “Todo lo que no proviene de fe, es pecado” (Romanos 14:23).
* Tenemos que recordar que nuestros cuerpos, tanto como nuestras almas, han sido redimidos y pertenecen a Dios. Aunque 1ª Corintios 6:19-20 no se aplica directamente a tatuajes y perforaciones del cuerpo, ésta nos da un principio, “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis en Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”. Esta gran verdad debería tener una auténtica orientación sobre lo que hacemos y a donde vamos con nuestros cuerpos. Si nuestros cuerpos pertenecen a Dios, deberíamos asegurarnos de tener Su justo “permiso” antes de que “los marquemos” con tatuajes y perforaciones.

*Por ultimo creo que los tatuajes o las perforaciones, como muchas otras cosas, las realizamos para llenar muchas veces cierto vació en nuestro interior, lo “cool” o “moderno” que puedas lucir con un tatuaje no es mas importante que preservar tu integridad delante de Dios, creo que Dios mira nuestros corazones, pero también creo que nuestros frutos son el resultado de lo que tenemos en nuestros corazones. Si por alguna razón tienes un tatuaje en tu cuerpo sabe que Dios no te condena, esta en ti ir delante de Dios y exponerle tu situación en el momento en que decidiste hacerlo sea la razón por que fuere, Dios te perdona y eso es lo mas importante.