Para muchos es cuestión de solamente de un trámite, otros simplemente la usamos como identificación, para muchos es un estatus y para algunos la forma en que nos distinguimos ya sea dentro de la sociedad o la iglesia, pero no cabe duda que el titulo o función que realizamos tiene cada día mas importancia por el simple hecho de que nos identifica, “nos ubica ante los ojos de los demás” y resume en un par de palabras lo que somos. Es interesante notar que existió un hombre, pescador desde su infancia, que fue llamado para vivir durante tres años al lado del hombre que con su palabras y amor no solo revoluciono al mundo sino que  también  tomo tiempo para revolucionar su corazón. La vida de Juan el Apóstol, es un llamado a la intimidad y seguridad que Dios desea para cada uno de nosotros. Durante el evangelio de Juan, escrito por el mismo, se menciona cinco veces en tercera persona, la carta de presentación,  la forma en que el deseaba ser conocido, Juan se menciona a si mismo como “el discípulo que Jesús amaba”, esta afirmación va mas allá de cualquier gloria humana, esta cimentada no solo en la seguridad que tenia en Jesús sino también en la respuesta de amor  que recibía de El.

                Juan siempre fue motivado por un ferviente deseo de amar a Jesús y estar cerca de El, cuando en Marcos 10:35-40 de una forma talvez inmadura le pregunta a Jesús junto con su hermano si les  podía ser concedido que se sentaran el uno a su derecha y el otro a su izquierda, nos muestra no solo el entendimiento que tenia en Jesús como su Mesías y su gloria venidera sino también la inquietud de su corazón de  querer siempre estar a su lado. Varias facetas de quien era Juan son expuestas en el transcurso de los cuatro evangelios, pero sin duda el nivel de relación personal que busco siempre tener durante esos tres años con Jesús, transformaron su vida y le dieron la seguridad de saber quien era en Dios. Es por eso que sus palabras en 1 Juan 4.10 “En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó a nosotros, y envío a su Hijo en propiciación por nuestros pecados” brotan de un corazón que experimento el regalo de ese amor y que tuvo siempre como meta la búsqueda del mismo.

                Que regalo mas grande el poder estar sentado en el lugar de honor en la ultima cena, recostado al lado de Jesús, compartiendo las ultimas horas antes del mayor regalo de amor que el o cualquiera de nosotros haya podido recibir. La relación de Juan el Apóstol con Jesús estuvo basada en el amor y entendimiento de saber quien era El y creció por medio de la búsqueda incansable de llegar a ocupar un lugar especial en Su corazón, oremos para que ese deseo de siempre buscarle no importando cual sea nuestra condición siempre este en nosotros. Los dos días más importantes en la vida del hombre son, el día que nace y el día en que comienza a entender la razón del por que.    Continuara…

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