Lo que pensemos sobre quien es Dios y lo que pensemos sobre nosotros mismos definen en gran parte nuestro caminar en Dios. La forma en que vivimos y cuanto alcancemos de lo que tiene Él preparado para nosotros, depende directamente sobre la claridad que tengamos sobre estos dos conceptos. Dios anhela que en el transcurso de nuestra vida cristiana, maduremos en nuestro conocimiento y amor, con el propósito que podamos acércanos a El y reflejemos su luz. Su deseo es comunicarse con su pueblo y extender su amor hacia nosotros, pero esta en nosotros estar dispuestos a que Él quite todas las impurezas que nos estorban para poder disfrutar de una relación plena con Él. Mientras más conocemos de Dios por medio de su palabra y dejamos que esa palabra transforme nuestra vida, nuestra relación crecerá y podremos ser vasijas útiles para recibir lo que el quiere para nosotros, con el propósito que vivamos de acuerdo a su plan para nuestra vida y que afectemos para bien nuestro entorno.
Lo que pensemos sobre quien es Dios, afectará como nos presentamos delante de Él, cuan dispuestos estamos a que toque todas las áreas de nuestra vida y como confiamos en lo que está por venir. Son estas tres áreas las que darán a nuestra vida el fundamento de cuan profundo llegue a ser nuestro conocimiento y experiencia en Dios. La Biblia nos habla en Génesis 4 sobre Caín y Abel y la ofrenda que presentaron a Dios. La ofrenda de Caín no era una ofrenda mala, era una ofrenda que no estaba conforme a lo que Dios esperaba de él, es evidente que Abel tenía una relación con Dios que lo llevó a presentar lo que agradaría a Dios. Lo que pensemos sobre nosotros mismos, afectará la forma en que nos desenvolvemos y la actitud que tendremos en todas las áreas de nuestra vida. El concepto que tenemos de nosotros mismos depende de la búsqueda, conocimiento y experiencias en y con Dios, al dejar que sea el quien defina realmente quienes somos y la parte que nos corresponde en su Reino. 1 Pedro 2.9 “declara que somos pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa y pueblo adquirido”. Pero ¿Conocemos realmente el significado de estas cuatro declaraciones? ¿Vivimos nuestra vida de acuerdo a ellas? ¿Estamos dispuestos a dar los pasos necesarios para ir en busca de ellas? Como humanos es imposible ir en pos de ellas y cumplirlas según nuestras fuerzas, pero con Dios y su Santo Espíritu en nosotros es posible que conozcamos y experimentemos poder llegar a vivir vidas encaminadas en estas cuatro maravillosas verdades. Tener un concepto equivocado o no completo de quien es Dios y quienes somos nosotros ha lastimado nuestra vida y no nos permitirá vivir lo que Dios quiere para el camino de la verdadera libertad. Por lo cual hay razón cuando se dice debemos conocer la verdad, para que esta verdad nos haga verdaderamente libres.
Octubre 25, 2009 at 9:30 am
Dios me ha hablado con este tema, por problemas muy fuertes en mi infancia, siempre quiero agradar a otros y a veces se me olvida en que debo agradar a Dios primero.
Yo quiero ser verdaderamente libre y disfrutar de su amor al 100%.
Por favor oren por mi.
Andrea Reyes
Quito, Ecuador.
Octubre 25, 2009 at 9:33 am
Que verdad lo que dice la palabra de Dios “el conocimiento de la verdad no hace libres” del desconocimiento que provoca el pecado.
Octubre 26, 2009 at 6:18 pm
un saludo a todos los hermanos que se conectan a esta pagina,me parece una buena herramienta para la unidad de la iglesia.
Octubre 26, 2009 at 6:48 pm
Aunque no estoy de acuerdo en todo lo que escribes, me parece muy intersante el articulo, quisiera ver como puedo dar mi punto de vista.
Octubre 28, 2009 at 8:32 pm
Jorge, gracias por tomar de tu tiempo en leer este mensaje, sientete en la libertad de escribir tus puntos de vista por medio de esta area de comentarios.
Octubre 29, 2009 at 8:17 pm
Tienes razon, debemos definir las prioridades en nuestra vida, quien es Dios y que piensa de nosotros son verdades fundamentales.