B. ¿QUÉ SE PUEDE HACER EN EL TIEMPO DEL ALTAR FAMILIAR?

1.   Alabar al Señor con cánticos y acción de gracias.  Cultivar una actitud de gratitud por las bondades de Dios incentiva la fe.  (1 Tes. 5:18, Fil. 4:6)

2.   Leer un pasaje de la Biblia.  Memorizar versículos juntos y repasarlos; como, por ejemplo, la oración del “Padre nuestro”, Los diez mandamientos, el Salmo 23, o los libros de la Biblia.  (2 Tim. 3:14-17)

3.   Orar los unos por los otros, pidiendo la protección de la sangre de Cristo sobre sus vidas.  (Apoc. 12:11, Efesios 6:10-20)

4.   Pedir la bendición de Dios.  Debemos aprender a bendecir y edificar con nuestras palabras, en vez de maldecir y destruir.  En Efesios 4:29 dice, Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.”  Nuestro hablar en la familia debe ser sazonado con gracia para no abrir ninguna puerta al enemigo.

Cuando oramos, podemos bendecirnos mutuamente usando la bendición de Números 6:24-26: Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.”  También podemos bendecir a nuestra familia con hambre y sed de Dios, y con el deseo de leer su Palabra y asistir a reuniones cristianas.

Aprendamos a bendecir a nuestra familia proclamando sus dones, en vez de decirles todos sus defectos con ira.  Busca al Señor a favor de cada uno de los miembros de tu familia para entender de él cuál es la identidad, el plan y el destino que Dios tiene para cada uno.  Luego declara estas cosas sobre sus vidas, para de esta manera bendecirles y encauzarles en los caminos del Señor.  Por ejemplo: “Hijo, muchos vienen a ti para pedir consejo porque ven en ti el don que Dios te ha dado de consejero.  Cuando tú entregues tu vida a él, podrás bendecir a muchos con este don”.  También Jacob (Génesis 49) bendijo a cada uno de sus hijos y les declaró lo que iban a ser.  Parte importante de la identidad de una persona es el significado de su nombre.  Por ejemplo, “María” significa “amargura”.  Pero en Éxodo 15, Dios convirtió las aguas amargas en aguas dulces.  Así Dios, a través del sufrimiento en la vida de esta persona, volverá la amargura en la dulzura de un carácter manso y humilde, como el de Jesús, que también fue llamado “varón de dolores y experimentado en quebranto” (Isaías 53). 

5.   Pedir perdón los unos a los otros y perdonarse mutuamente (Mateo 18:23-35). La gracia es amor incondicional, es perdón y reconciliación.

Alguien dijo que la mejor manera en que un padre puede expresar amor por sus hijos es amando a la madre de sus hijos.  Cultivemos un ambiente de perdón y amor incondicional con nuestro cónyuge, en primer lugar.

Como padres, no debemos tener miedo de pedir perdón a nuestros hijos, pensando que no nos van a respetar si ven que no somos perfectos.  Si estamos dispuestos a pedirles perdón, será una protección contra la rebeldía en sus vidas, y estarán más abiertos al mensaje del Evangelio (Mateo 5:23,24).  Watchman Nee, un conocido líder cristiano de la China, se convirtió al Señor porque un día su madre le pidió perdón por haber sido injusta con él.  Watchman Nee reconoció el cambio que Dios había efectuado en la vida de su madre, y esto le impactó, al mismo tiempo que le hizo ver su propia necesidad del Señor.

6.   Escuchar a Dios juntos para tomar decisiones.

7.   Animar a todos los miembros de la familia a participar, operando en sus dones, para que entiendan desde una temprana edad cuál es su lugar en el Cuerpo de Cristo, y quiénes son en Dios.  Afirmar su identidad – su llamado en Dios – esto es, su misión y propósito en esta vida.  Es en el hogar donde esto se descubre y empieza a desarrollarse.

8.   Como familia orar por otros.  Es en el hogar y en la oración donde empieza la compasión por los perdidos.  Es aquí donde aprendemos a funcionar como un equipo y a ministrar juntos a favor de las necesidades de otros.

continuara …